Después de algún estudio que hicieron, obtuvieron como resultado que el andar diciendo garabatos (groserías) mantenía la solidaridad entre los compañeros de trabajo y además reducía el estrés y por tal, no debería ser prohibido dentro de las oficinas. Sin embargo, dicen, cuando se está con jefezos o con el cliente los garabatos deberían ser totalmente prohibidos.En general, dice, los administradores (aquí llamados gerentes de lo que sea) deberían saber cómo se sienten sus trabajadores respecto a decir garabatos.
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Robado de BBC News.